En el marco del Día del Veterano y de los Caídos, la voz de los protagonistas vuelve a cobrar fuerza. En Presidencia Roque Sáenz Peña, el excombatiente Inocencio Abel Osuna compartió un testimonio profundo y conmovedor sobre su experiencia en la Guerra de Malvinas, dejando un mensaje claro para las nuevas generaciones.
“Para nosotros, el 2 de abril es todos los días”, expresó, al tiempo que insistió en la importancia de mantener viva la memoria: “Queremos que esto no quede en vano, que se siga hablando de Malvinas”.
Osuna recordó que tenía apenas 18 años cuando fue enviado al conflicto. Criado en el campo, aseguró que su realidad cambió de forma abrupta: “Yo no conocía ni el río… y allá me fui al mar, donde ves solo agua y cielo”.
Su relato refleja la crudeza de la guerra. “Pensé que no iba a volver. Era bomba todos los días, hostigamiento constante. Uno sufre mucho”, sostuvo, con la emoción aún latente a más de cuatro décadas del conflicto.
El regreso al país tampoco fue fácil. El excombatiente describió una etapa marcada por el dolor y la indiferencia social: “No nos tenían en cuenta. Íbamos a pedir trabajo y no nos daban, porque decían que éramos ‘los locos de la guerra’”.
Uno de los momentos más impactantes de su historia fue el reencuentro con su familia. Recordó cuando volvió a su casa y vio a su madre en el patio: “Quise asustarla, pero no me animé… pensé que se me podía morir de la impresión”.
También evocó a sus compañeros caídos, como un amigo de Quitilipi que perdió la vida en combate: “Quedó allá… era como un hermano”, dijo, enviando un saludo a su familia en esta fecha tan significativa.
Finalmente, dejó un mensaje para los más jóvenes, centrado en la paz y el diálogo:“Que sigan respetando, que esto continúe. Las cosas se pueden lograr hablando, no con armas”.
Con la voz entrecortada, Osuna cerró con una frase que resume el peso de la historia que lleva consigo:“Uno carga una mochila que nunca se puede vaciar… pero hace bien hablar, porque ayuda a descargar”.
Su testimonio, cargado de humanidad, mantiene viva la memoria de Malvinas y recuerda que, detrás de la historia, hay vidas marcadas para siempre.
