Un repartidor que trabaja para plataformas de delivery debe completar 453 pedidos para generar un ingreso suficiente que permita sostener un hogar tipo de cuatro integrantes. Así lo revela el último informe de la Fundación Encuentro, que analizó la evolución de los ingresos de los trabajadores de aplicaciones durante marzo de 2026 y advirtió sobre el creciente deterioro del poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida.
El estudio elaboró el denominado Coeficiente de Alcance de Pedido Promedio (APP), un indicador que mide cuántos envíos debe realizar un repartidor para cubrir distintos gastos cotidianos a partir del valor promedio que recibe por cada viaje. Según el informe, en marzo de 2026, el pago promedio por pedido se ubicó en $3.165,20, una cifra que resulta insuficiente para afrontar los principales costos de una familia.
En ese sentido, el relevamiento indica que un trabajador necesita concretar 320 pedidos para alcanzar un ingreso promedio individual, 250 para pagar un alquiler, 175 para cubrir la canasta de crianza de un niño y 111 para llegar al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). Incluso los gastos propios de la actividad representan un esfuerzo considerable: llenar el tanque de combustible de la moto demanda el equivalente a dos pedidos, mientras que el pago mensual del Monotributo requiere 13 viajes.
Asimismo, el informe advierte que, aunque el indicador general mostró cierta estabilidad respecto del cierre de 2025, esa situación responde exclusivamente a la actualización aplicada por una de las empresas del sector. PedidosYa elevó el valor promedio de cada entrega a $3.924, lo que permitió amortiguar parcialmente el efecto de la inflación sobre los ingresos de sus repartidores.
En contraste, Rappi mantiene congeladas las tarifas que paga por pedido desde octubre de 2025. Como consecuencia, el poder adquisitivo de quienes trabajan para esa plataforma continúa deteriorándose, ya que deben realizar cada vez más entregas para obtener el mismo nivel de ingresos.
Según el informe, concluye que la situación de los repartidores depende de una permanente carrera entre la inflación y las actualizaciones tarifarias. Cuando las plataformas no ajustan los pagos al ritmo del aumento del costo de vida, los trabajadores se ven obligados a incrementar la cantidad de viajes para sostener sus ingresos, una dinámica que profundiza la precarización laboral y reduce el rendimiento económico de la actividad.
Un repartidor necesita completar 453 pedidos para mantener a una familia de cuatro personas
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