Estandarte histórico de Boca, Ernesto Mastrángelo, delantero de prestigio bien ganado durante los 70, terminó con un promedio de 0.40 goles por partido en los torneos argentinos. Jugó en Atlanta, Unión y los dos equipos más grandes del país. Tuvo un breve paso por la Selección y fue dueño, a nivel internacional, de una marca que solo consiguieron algunos de las más notables estrellas de su época.
El Heber, nacido el 5 de julio de 1948 en Rufino, falleció tres años atrás en el límite en Martínez, provincia de Buenos Aires, donde se había radicado con su familia. Es justo recordarlo en ocasión de este 1º de agosto, cuando se cumple un nuevo aniversario de la Copa Intercontinental (primera de tres) conquistada por Boca frente a Borussia Mönchengladbach en Alemania.
Ernesto Mastrángelo, figura en la Intercontinental
La originalmente llamada Copa Europeo-Sudamericana, antecedente más remoto del hace poco ampliado Mundial de Clubes, confrontaba a los campeones de ambos continentes y contemplaba encuentros de ida y vuelta, varios de los cuales resultaron inolvidables por calidad de juego, cantidad de goles e incluso por violencia entre los futbolistas.
La edición correspondiente a 1977 debía disputarse entre Boca, vencedor de Cruzeiro en la Libertadores, y Liverpool. Los ingleses adujeron problemas de calendario, que ya los había entonces, y rehusaron medirse con la formación argentina. También se habló de rechazo a la dictadura de entonces, argumento menos creíble.
Mastrángelo con la camiseta de River en un Superclásico; detrás, Silvio Marzolini.
Al margen de las verdaderas razones del desistimiento inglés, Alberto J. Armando -presidente azul y oro durante dos décadas- no se quedó quieto e inició gestiones para jugar ante el subcampeón, Borussia Mönchengladbach. Se pactaron dos fechas en 1978: martes 21 de marzo en la Bombonera y miércoles 1 de agosto en el Wildparkstadion.
La tragedia del autor de uno de los centros más famosos del fútbol argentino: murió muy joven, pobre y deprimido
Boca igualó 2-2 en Buenos Aires y se impuso 3-0, contra todo pronóstico, en Karlsruhe. Ernesto Mastrángelo anotó en ambos cruces. Puso en ventaja a los dirigidos por Juan Carlos Lorenzo en casa (Jorge Ribolzi señaló el otro) y convirtió el segundo en la paliza como visitante (el mendocino Darío Felman y el tucumano Carlos Salinas completaron el tanteador).
El Heber se llena la boca de gol al derrotar a Fillol y convertirle un gol a River.
La proeza del Heber registraba pocos antecedentes: la habían alcanzado el brasileño Pelé con Santos, su compatriota Amarildo con Milan, el ecuatoriano Alberto Spencer con Peñarol y el argentino Luis Artime con Nacional de Uruguay. El inolvidable santiagueño Juan Carlos Cárdenas marcó por duplicado para Racing ante Celtic, de Escocia, pero en tres cotejos.
El Heber, un goleador en instancias decisivas de Boca
En aquel mismo 1978 hubo otras dos finales protagonizadas por Boca y Mastrángelo volvió a aportar su cuota definidora. En la Copa Interamericana, perdida ante el América de México, sumó uno en la ida. Y en la Copa Libertadores, ganada contra el Deportivo Cali de Colombia, metió otro en la vuelta, una maravilla de zurda (aunque era diestro, podía resolver con ambas piernas) por encima del arquero Pedro Zape.
En la Libertadores del año siguiente, pese a tener un plantel desgastado físicamente, Boca volvió a llegar a la instancia decisiva. Mastrángelo selló la clasificación con un gol a Independiente en cancha de River. Un bravo Olimpia de Paraguay privó a los Xeneizes de un tercer trofeo consecutivo.
Mastrángelo murió en julio de 2023, a los 75 años.
La carrera de Mastrángelo concluyó en Defensor Sporting. Los de Montevideo lograron un cupo para la Libertadores y decidieron apostar por el ya veterano wing, que había quedado relegado en Boca. Al borde de los 34 años, en un tiempo de menor resistencia biológica y castigado por algunas lesiones, fue escasa la intervención del Heber con el club de Parque Rodó.
Las mil y una vidas de Alfredo Di Stéfano, el crack que Real Madrid le robó al Barcelona y fue secuestrado por guerrilleros
Aun así, el viejo puntero derecho se las arregló para prolongar su romance con la red: con un gol suyo, los de camiseta violeta vencieron 2-1 a Gremio, en Porto Alegre, y festejaron uno de los hitos más relevantes de su palmarés copero.
