El consumo masivo en la Argentina atraviesa un ciclo de contracción sostenida que afecta a las 24 provincias del país, sin que ninguna haya logrado recuperar los parámetros registrados tres años atrás. De acuerdo con un relevamiento de la Fundación Encuentro difundido este jueves 8 de octubre de 2026. Las ventas en supermercados cayeron a nivel nacional un 15,8% entre enero y julio de 2026 en comparación con el mismo período del año 2023.
Entre los factores determinantes del fenómeno económico, los analistas señalaron el peso de los precios regulados, tales como las tarifas de energía, el transporte público, la salud y los combustible, por sobre el índice general de precios. Frente a estos servicios esenciales, el poder adquisitivo del salario privado registrado sufrió una pérdida de entre el 27,5% y el 38,3%, forzando a los hogares a recortar el gasto en alimentos e insumos de la canasta familiar.
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La situación se agrava por el impacto de la destrucción del empleo formal, registrada en 22 de las 24 jurisdicciones nacionales desde finales de 2023. De cara a los próximos meses, según el estudio privado, advirtieron que la reactivación de las ventas minoristas estará condicionada a la recomposición del dinero disponible que les quede a las familias luego de afrontar la liquidación de sus servicios básicos fijos.
El informe técnico remarca que la brecha se acentúa en el norte argentino, siendo el NEA (32,8%) y el NOA (27,3%) las regiones que acumulan los mayores índices de retracción mercantil. En el extremo opuesto, la región Pampeana y la Patagonia mostraron una desaceleración más atenuada, mientras que el desglose por provincias ubicó a Formosa como la jurisdicción más castigada con un derrumbe del 39,3% y a Neuquén como la de menor impacto con un retroceso del 3,1%y Río Negro (2,8%), asociadas a Vaca Muerta.
El futuro del consumo estará determinado por la recuperación del dinero real que le queda a las familias, más que por el aumento general de la economía del país (PBI o actividad agregada). En otras palabras, por más que la economía en general crezca o produzca más, el consumo no va a repuntar en los hogares, si las personas no ven una mejora real en sus bolsillos (después de pagar impuestos y gastos fijos) que les permita tener mayor poder de compra.
Las ventas en supermercados cayeron un 15% a nivel nacional entre enero y julio de este año
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