Rosario Central va por todo. Esta noche en casa ratificó sus convicciones y dio el mensaje al resto de que dará pelea hasta el final en cada uno de los frentes que le quedan en disputa (Tabla Anual, su grupo y el Torneo Clausura). Envalentonado con el envión de los últimos encuentros, está metiendo un sprint final tremendo, con victorias que se acumulan y un rendimiento que ahora si convence.
El Canalla sacó adelante un partido chivo. Enfrente tuvo a un rival que, si bien no atraviesa un buen momento, hacía tiempo que lo venía complicando, tanto en Arroyito como de visitante. Si bien el trámite fue de ida y vuelta, con situaciones para ambos, el conjunto de Jorge Almirón siempre dio la sensación de tener más, sabiendo cómo y con qué lastimar.
La gran virtud de este encuentro en Central hay que buscarla en la actuación de Jaminton Campaz. El colombiano unó de sus mejores partidos con la camiseta auriazul, desequilibrando cada vez que se lo propuso y siendo incisivo en todas las incursiones ofensivas, en un nivel similar al de que aquel inolvidable 2023. Con el cafetero así, en modo selección, el combinado rosarino pasa a ser un equipo serio, con pretensiones de llegar bien arriba.
Además, nuevamente hubo una buena labor del mediocampo, con un Alan Rodríguez siendo una rueda de auxilio constante, juntando las líneas, y un Vicente Pizarro que viene en levantada desde que volvió de su convocatoria con Chile, prolijo con el balón y asociándose más con Campaz y Ángel Di Maria. Claro está, no puede haber un rendimiento positivo auriazul sin el aporte del campeón del mundo, siempre con alguna pincelada de calidad.
Central fue más en el primer tiempo y ganaba bien, más allá de que los últimos 15′ Huracán le robó el protagonismo, con algunas dudas de Jeremías Ledesma ante remates desde afuera y algunas imprecisiones desde el fondo. En el complemento, ya con espacios para la contra, el local dispuso de chances claras para cerrar la historia, aunque el Globo también le hizo pasar sustos. El resultado era corto, faltaba al menos un gol más para estar tranquilo.
El Canalla sentenció el trámite con un gol de Di Maria, quien otro si no, y cerró el encuentro bajo la algarabía de su gente, tocando la pelota con comodidad y haciendo circular el balón por el piso, como le gusta al hincha. Con la victoria asegurada, simplemente bastaba hacer correr el reloj. Una actuación colectiva que no fue como la de Independiente Rivadavia, pero igual resultó convincente para ganar con claridad, a partir del peso de las individualidades de gran jerarquía con las que cuenta este plantel.
Para resaltar de esta jornada, además de Campaz, Alan Rodríguez, Pizarro, Di Maria y la solidez de Agustín Sández, se puede mencionar el primer grito de Emmanuel Coronel como jugador auriazul. En todo equipo ofensivo es importante que los laterales lleguen arriba para o bien convertir o en todo caso asistir al compañero mejor ubicado. Asimismo, sigue sumando minutos Juan Giménez, alguien que se será importante en 2027 sobre todo.
Central va con confianza al tramo decisivo del torneo. A base de victorias, crece la ilusión, mucho más ahora que esos triunfos empezaron a ser acompañados por un funcionamiento que los respalda y justifica. El Canalla empezó a encontrar el fútbol que se le pedía por las características de sus jugadores en un momento clave. Había con qué jugar mejor y eso se está notando ahora. A partir de ese sustento, en Arroyito se permiten mirar el horizonte con optimismo, sabiendo que la llave del éxito está al alcance de la mano, con un plantel fortalecido, motivado y que conserva hambre de gloria.
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