Rosario Central pudo volver a sonreir en el momento que más lo precisaba. Ante la inminencia y trascendencia de lo que viene, su mayor anhelo, antes precisaba de una inyección anímica en su casa para encarar lo que viene con el ánimo renovado. Le bastó con algunos niveles individuales altos para reencontrarse con los tres puntos, pero todos ellos determinantes en el resultado y con mucha influencia en el desarrollo.
A nivel emotivo, se puede decir que el primer tiempo tuvo de todo. Acciones claves y con protagonistas claros, siendo héroes y villanos según la ocasión. Cuando el encuentro todavía se estaba armando, Alejo Véliz dispuso de una oportunidad clara para reencontrarse con el gol desde los doce pasos, pero Ingolotti voló contra el palo izquierdo y se quedó con su remate cruzado. Eso solo en el principio, como para avisar que habría varios acontecimientos decisivos.
Más allá de las ausencias, se veía que Central tenía más que su rival y que, con un poco de claridad, podía romper fácilmente el bloque defensivo adversario. Jaminton Campaz y Gaspar Duarte estaban incisivos por los costados, y Véliz mucho más participativo, reponiéndose rápidamente en confianza tras la ocasión desperdiciada al comienzo. Además, Vicente Pizarro también se mostraba más involucrado en la fase ofensiva.
No obstante, lo peor del Canalla también salió a la luz, en especial con errores en salida desde el fondo, con un actor principal, Luca Raffin. El pibe de la cantera lució muy nervioso tras una serie de pases en falso y trasladó esa inseguridad al resto de la línea defensiva, comprometiendo seriamente el argo de Jorge Broun, que recuperaba la titularidad en este compromiso. Así, en solo diez minutos, sin proponérselo, Atlético Tucumán dispuso de al menos cuatro ocasiones claras para ponerse en ventaja.
El fútbol tiene esa cuota de imprevisibilidad que lo hace un deporte especial, único. Cuando la tendencia se había inclinado para el lado tucumano, en un avance tras muchos minutos transcurridos, Campaz le puso la pelota en la cabeza a Véliz con un centro preciso, y Alejo se desquitó con un desahogo esperado tras meter un testazo demodelor para vulnerar la resistencia de Ingolotti.
Central parecía acomodarse a su favor el partido, ya habiendo quebrado la paridad y con confianza, pero lo expuesto anteriormente también se reflejó a la inversa: cuando nada no la hacía pensar, el local le ofreció otro regalo a la visita, que esta vez si fue aprovechado por Leandro ‘Loco’ Díaz, que sentenció a Broun con un toque sutil de derecha mano a mano. El autor del obsequio, claramente identificable: Raffin. A pesar de tener una noche para el olvido, el pibe tuvo el respaldo del hincha, que lo aplaudió posteriormente en cada acción que tocó el balón, mismo reconocimiento para Véliz. Un trámite que tranquilamente podría haber sido victoria canalla al descanso, pero por defectos propios terminó en igualdad.
En el complemento, el equipo de Jorge Almirón tomó la iniciativa, salió a hacerse cargo de su responsabilidad y empezó a rodearla la manzana al Decano. Con un Campaz endemoniado por izquierda, al nivel de 2023, el elenco de Arroyito hizo méritos desde el juego para reclamar el dominio en el marcador. Ingolotti fue clave con un par de tapadas para evitar la caída de la tropa tucumana.
A pesar de la superioridad, Central siguió ofreciendo concesiones atrás que posibilitaron ataques de los de Julio Falcioni, los cuales contaron también con intervenciones decisivas de Broun, imponiéndose en el duelo ante Díaz. Más allá de la superioridad auriazul por disponer de mayor jerarquía, todo podía cambiar por las facilidades otorgadas, cualquier cosa podía pasar.
Sin embargo, terminó pesando la diferencia de planteles. Campaz volvió a desnivelar, como cada vez que lo intentó en la noche, y sacó otro envío rasanta certero para Véliz, quien conectó de primera con la cara interna de su pie derecho y volvió a hundir la pelota al fondo de la red, esta vez contra el arco de Génova, para desatar otra fiesta en el Gigante. Una revancha merecida para el centrodelantero, que recibió el mimo de cariño del pueblo canalla una vez más.
El local no pudo sentenciar la historia y tuvo que sufrir hasta el final, ingresó Federico Navarro sumar contención en la mitad ante un Atlético Tucumán que vino por inercia, aunque sin ideas para profundizar. Aún así se la arregló para llenar el área de centros como única alternativa, siendo despejados siempre por el fondo auriazul. Central se abrazó a una victoria merecida y necesaria, que le permitirá encarar con optimismo el debut en Copa Libertadores.
Para destacar de esta noche, además del resultado y la vuelta al gol de Véliz en un momento clave, hay que mencionar los rendimientos de Ibarra y Campaz. El volante central está jugando como para ser citado a la Selección Argentina, esta jornada en Arroyito hizo absolutamente todo bien, cortando, distribuyendo y hasta rematando al arco. Cuesta creer que el Canalla pueda retenerlo mucho tiempo más. A su vez, el colombiano también esta cada vez mejor, siendo una de las variantes más desequilibrantes del plantel, siendo hoy la principal carta ofensiva.
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