Rosario Central dijo adiós a su pueblo en el primer semestre del año con una sonrisa enorme, en un martes distinto por Copa Libertadores. Cumplió la tarea encomendada, está en la próxima ronda y además mimó fuerte a dos de sus centro delanteros más destacados, cada uno por distintas circunstancias. El hincha se habrá ido contento de Arroyito por varios motivos, sabiendo que tiene con qué ilusionarse si se acierta en el mercado de pases de invierno.
En un primer tiempo que pareció una práctica, el Canalla fue pura eficacia. Pasó poco desde el juego, pero se veía que cuando el equipo de Jorge Almirón conectara algunas sociedades ofensivas rompería fácil el débil bloque defensivo de Universidad Central, con algunos nombres interesantes arriba pero haciengo agua abajo. No tuvo que hacer mucho el elenco auriazul para quebrar la paridad.
Cuando el trámite estaba planchado, a tono con el ambiente extraño en el Gigante, que castigó con silbidos al entrenador en la previa, Gastón Ávila sacó una espectacular chilena tras un córner, el balón se estrelló en el palo y Alejo Véliz, en su último encuentro con la casaca de Central en este ciclo en Arroyito, capturó el rebote y definió casi de volea para impactar esa pelota y vulnerar a Giancarlo Schiavone. La despedida perfecta de Alejo para cerrar esta etapa.
Hubo un error táctico que Almirón no corrigió nunca, por el cual a Emmanuel Coronel le hicieron constantemente el dos-uno, desbordándolo con facilidad. Por suerte para el Canalla, todo se redujo a insinuaciones. La postura canalla cuando lo atacaban era frágil, sin firmeza en la marca. Aún así, los venezolanos solo llegaron con remates desde afuera, el cual uno pasó besando el palo derecho de Jeremías Ledesma, muy cerca.
Para descatar de la etapa inicial se puede mencionar la actuación de Julián Fernández, que empezó con dudas pero, cuando se decidió, marcó la diferencia, con toques de calidad y asociándose con Ángel Di Maria. Precisamente, una acción clave, el ex Vélez se metió en el área, enganchó y, cuando todo indicaba que iba a tirar el centro con su pierna inhábil, sorprendió con el recurso técnico de la rabona para la aparición solitaria del chileno Vicente Pizarro por el medio, que definió con tranquilidad para ampliar el marcador.
A Central le bastaba con la jerarquía de algunos de sus jugadores para imponerse en un duelo ante un adversario flojo, que había llegado a Rosario aún con ilusiones de clasificar, pero que encontraba en su propia impericia el principal obstáculo para alcanzar la meta. El 2 a 0 parecía una ventaja tranquilizadora de cara al descanso, pero aún quedaba partido por delante y había que resolver la historia en el complemento.
En la segunda parte, el Canalla hizo pesar la diferencia y manejó el encuentro a trámite a voluntad, siendo dueño absoluto de todas las fecetas del juego. Universidad Central no tenía con qué incomodar, ya resignado. Los de Almirón hicieron circular el balón con tranquilidad, e incluso hubo minutos para algunos hombres que el pueblo auriazul ansiaba ver en campo, como Giovanni Cantizano y el goleador histórico Marco Ruben.
Fue el juvenil quien aportó la chispa y enjundia necesaria para liquidar el asunto. De un desborde suyo, Central encontró el tercer gol que le bajó la persiana al compromiso, eumpujando ‘Fideo’ un gran pase para poner cifras casi definitivas, porque en otra estocada letal por izquierda, el pibe desfachatado e irreverente lanzó otro envío preciso, esta vez para que el ‘9’ de oro también tuviera su reencuentro con la red en esta nueva aventura en Arroyito.
Con una goleada que marcó a las claras el nivel de uno y otro, el Canalla se despidió de su gente en este semestre con el principal objetivo asegurado: la clasificación a los octavos de final de la Copa. Restará saber si quedará en primer o segundo lugar del grupo, a falta del último compromiso en Quito, pero sabe que, post receso por el Mundial, disputará la instancia mano a mano en lo que es la gran obsesión este año. Deberá reforzarse a la altura si quiere pelearla en serio.
Salvo por la eliminación en semifinales del Apertura ante River, los cinco meses iniciales de Central fueron más que aceptables, con resultados favorables y un fútbol que fue de menor a mayor. El técnico ha cometido yerros importantes con planteos y lecturas de juego, pero varios partidos los ha resuelto por el peso propio de los nombres, en especial Di Maria. Para destacar la inserción saludable de algunos chicos como Elías Verón y Cantizano. Los pibes siempre tienen que estar, así lo marca la idiosincracia del club.
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