Una profunda conmoción atraviesa a Morón por la muerte de Javier Pouso García, el bombero voluntario de 42 años que se descompensó mientras combatía un incendio en una vivienda de Castelar sur. La tragedia reabrió, además, una herida familiar: su hermano Guillermo, también bombero, había muerto en 2015 durante el robo de su moto.
Javier era suboficial ayudante del Destacamento N°2 de Merlo Gómez, tenía 17 años de servicio y era una persona muy querida dentro de la institución. Falleció en la madrugada del sábado, cuando participaba de un operativo en una casa ubicada sobre la calle Palmero al 2900, en el barrio San Juan.
El bombero comenzó a atacar las llamas, pero repentinamente se desplomó. Sus compañeros le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y lo trasladaron primero en un patrullero hasta encontrarse con una ambulancia del SAME. Luego fue llevado al Hospital de Morón, aunque los médicos no consiguieron revertir el cuadro.
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Según publicó Primer Plano, la autopsia determinó que murió por un edema pulmonar causado por una falla cardíaca vinculada con una cardiopatía. Fuentes de la investigación precisaron que se trató de un fallecimiento instantáneo y no traumático, por lo que quedó descartado que hubiera sufrido lesiones provocadas directamente por el incendio.
“Javier nos dejó mientras cumplía con su vocación de servicio durante una intervención”, expresaron desde Bomberos Voluntarios de Morón. En el mensaje difundido por la institución también destacaron su entrega, compromiso y los años dedicados a asistir a los vecinos.
Una despedida con honores para Javier Pouso García
El último adiós se realizó en una cochería ubicada sobre la avenida Eva Perón al 1100, frente al cementerio de Morón. La ceremonia reunió a bomberos de distintos puntos del Conurbano y contó con la presencia del intendente local, Lucas Ghi.
El destacamento de los Bomberos Voluntarios de Morón donde se desempeñaba Javier Pouso García.
Participaron integrantes de cuarteles de Zárate, San Isidro, General Sarmiento, Hurlingham, Moreno, Merlo, Ituzaingó y Tres de Febrero. También estuvieron presentes trabajadores del SAME, miembros de Defensa Civil y autoridades de las diferentes instituciones de emergencia.
Los compañeros de Javier concurrieron con su uniforme y le rindieron honores bomberiles. Mientras se desarrollaba la despedida, dotaciones de distritos cercanos quedaron a cargo de la cobertura de las emergencias en Morón para permitir que el personal local pudiera acompañar a la familia.
El operativo en el que murió el bombero se había iniciado por un incendio que, de acuerdo con las primeras pericias, habría comenzado tras la explosión de una garrafa. Dentro de la vivienda fue encontrado sin vida Adrián Gargiulo, de 50 años, quien murió como consecuencia del fuego.
El pedido de una madre que perdió a sus dos hijos
La muerte de Javier significó un nuevo golpe para su madre, quien ya había perdido a otro hijo en circunstancias trágicas. Guillermo Pouso García tenía 33 años y también colaboraba con los Bomberos Voluntarios de Morón cuando murió el 21 de marzo de 2015.
Guillermo Pouso García también era bombero voluntario y falleció en 2015.
Guillermo circulaba en moto por la colectora del Camino de Cintura, a la altura del barrio Almafuerte de San Justo, cuando fue atacado con fines de robo. Los investigadores sospecharon que integrantes de una banda le arrojaron una piedra, se cruzaron en su camino o lo tironearon para hacerlo caer.
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La víctima perdió el control del vehículo, sufrió una fractura cervical y murió en el acto. Su moto fue encontrada horas más tarde en poder de un chico de 12 años, que fue entregado a sus padres por ser inimputable y quedó acusado de encubrimiento.
Tras la muerte de Javier, su madre pidió que sus restos sean sepultados en el cementerio de Luján, ciudad donde reside. También expresó su deseo de trasladar hasta allí el cuerpo de Guillermo, actualmente ubicado en un nicho del cementerio de Morón, para que los dos hermanos puedan finalmente descansar juntos.
