Por Pablo Martínez
Central construyó una victoria muy importante para sus aspiraciones en la Copa Libertadores de América, tuvo contundencia, jerarquía y por primera vez, pudo cerrar el partido sin contratiempos. Los triunfos coperos marcan el camino, y este en Venezuela le otorga tranquilidad al Canalla para encaminar la clasificación a la serie final de la competencia internacional.
El conjunto de Arroyito fue de menor a mayor, no se apuró en la elaboración de juego y estuvo siempre ordenado en el bloque defensivo, dio un paso adelante con respecto al partido anterior en Río Cuarto. Y con el correr de los minutos, se fue adelantando y si bien el rival intentó cortar todos los circuitos posibles, empezó a encontrar a Campaz por izquierda y las pequeñas sociedades con Di María.
Hasta que llegó la jugada polémica, una mano clarísima en el área rival, que el juez Burgos a instancias del VAR no cobró y en la jugada posterior, llegó el tanto Canalla, para el debutante en la red en torneos internacionales, Ignacio Ovando, que con el afán de meter la cabeza, la pelota dio en el costado derecho del torso, la pelota se metió junto al palo izquierdo y era el 1-0 tranquilizador.
Los de Almirón empezaron a exhibir jerarquía y estuvo a punto de alcanzar el segundo grito antes del descanso. Ya en el complemento, el dueño de casa empezó a mostrar signos de cansancio físico, el team rosarino lo aprovechó y empezó a apretar el acelerador para liquidar la historia.
Y así fue como Véliz es derribado por el arquero venezolano, el árbitro esperó las certezas del VAR por un posible fuera de juego del nueve Canalla y cobró la pena máxima, que Angel Di María con la habilidad de siempre desde los doce pasos, puso el 2-0 que parecía lapidario.
Después, el Canalla se relajó y casi lo paga caro, cuando Zapata desperdició un mano a mano con Ledesma, que le tapó el disparo y el rebote dio en el caño derecho.
Sobre el final, para decorar el marcador, hacerlo más abultado y que tenga un valor más que importante para la diferencia de gol, Enzo Copetti, que viene de racha goleadora, puso el 3-0 definitivo.
Central dio mayor sensación de seguridad, en un partido típico de copa, esta vez no quedó tan expuesto a la ofensiva rival, intentó tener más equilibrio, pegó en los momentos justos y se llevó más que tres puntos, porque quedó líder del grupo y con buenas sensaciones.
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