En un giro histórico para la política urbana de la «capital del mundo», el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció la creación de una red de cinco supermercados municipales con el objetivo de intervenir directamente en el mercado minorista y asegurar el acceso a alimentos esenciales a precios regulados. La iniciativa, presentada durante el balance de sus primeros 100 días de gestión, contempla la apertura de una sucursal en cada condado de la ciudad antes de que finalice su mandato en 2029.
El plan surge como una respuesta directa al elevado costo de vida y a una inflación que ha golpeado con dureza el poder adquisitivo de los neoyorquinos. Según denunció el mandatario, el precio de los alimentos en la ciudad aumentó un 66% entre 2013 y 2023, superando ampliamente el promedio nacional. «En la ciudad más rica del país más rico de la historia del mundo, nadie debería pasar hambre«, sentenció Mamdani a través de sus redes sociales al explicar la necesidad de esta intervención estatal.
La primera etapa del proyecto se centrará en zonas con altos índices de pobreza y necesidades básicas insatisfechas. Uno de los puntos clave será el sur del Bronx, específicamente en Hunts Point, un área donde más de la mitad de los hogares dependió de asistencia pública en el último año. Allí se proyecta un establecimiento de más de 1.800 metros cuadrados con una inversión de 70 millones de dólares gestionada por la Corporación de Desarrollo Económico de la ciudad (NYCEDC).
Asimismo, se anunció que otra de las tiendas pioneras estará ubicada en La Marqueta, en East Harlem. Este histórico mercado, situado en una zona donde casi el 40% de los residentes recibe ayuda social, contará con una inversión inicial de 30 millones de dólares para su modernización y se espera que abra sus puertas a fines de 2027.
El esquema de funcionamiento de estos supermercados se inspira en los comisariatos militares de Estados Unidos, donde los productos se comercializan con márgenes mínimos de ganancia respecto al costo mayorista. Aunque la gestión operativa quedará en manos de entes privados seleccionados por concurso, el municipio mantendrá la supervisión y regulación directa sobre los precios y el abastecimiento.
“Los huevos serán más baratos, el pan será más barato; hacer la compra ya no será un problema”, prometió el alcalde, subrayando que su administración priorizará políticas que favorezcan a la clase trabajadora.
Como era de esperarse, la medida generó fuertes reacciones. Desde el sector privado, organizaciones como la Coalición Empresarial Multicultural y la Cámara de Comercio de Nueva York expresaron su rechazo, alegando que la competencia estatal podría perjudicar a los pequeños comercios minoristas.
En la vereda opuesta, figuras del ala progresista como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el ex candidato presidencial Bernie Sanders han respaldado fervientemente la iniciativa. Sanders calificó la medida como «exactamente lo correcto» frente a las críticas de los sectores conservadores: «Lo radical es dar exenciones fiscales a los multimillonarios o dejar a la gente sin seguro médico, no proporcionar alimentos asequibles a las familias trabajadoras», enfatizó el senador.
Con esta apuesta, Nueva York se convierte en un laboratorio social donde el Estado busca recuperar terreno frente a la lógica del mercado, intentando demostrar que la propiedad pública puede ser una herramienta eficiente para combatir la desigualdad y el hambre en el corazón del sistema capitalista.
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Una publicación compartida de Diario Digital Conclusión (@diarioconclusion)
Nueva York enfrenta la crisis alimentaria: el alcalde Mamdani lanza una red de supermercados públicos
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