Es, sin ninguna duda, el único alfajor que nació en un aula. Pero esa no es la única particularidad, ya que su sabor fue elegido a través de una encuesta. El “Matancero” fue creado por estudiantes de la Escuela Técnica Nro 14 de González Catán, con la idea de reflejar la identidad local. Y ahora van por el próximo desafío: poder comercializarlo.
Los alumnos tenían que conseguir su Tecnicatura en Tecnología de Alimentos. Y para hacerlo debían terminar el trabajo de la materia Prácticas Profesionalizantes, que es considerada como “un puente entre la escuela y el mundo productivo”. Fue así que decidieron crear el alfajor.
El punto de partida de los chicos, como explicó Carolina Calbo, profesora de Prácticas Profesionalizantes, fue “hacer una investigación basada en encuestas y combinación de sabores. Así concluyeron que la mejor idea era crear un producto con características gourmet. El alfajor está hecho con chocolate amargo, ganache de chocolate, corazón de frutos rojos y una reducción de vino Malbec”.
Así se creó el alfajor “Matancero”
El proceso de creación los obligó a hacer el estudio de la trazabilidad, controles de calidad, análisis microbiológicos y la elección estratégica de ingredientes. Y nada de eso hubiera sido posible si no hubieran aplicado sus conocimientos de química, matemática y emprendimientos productivos.
Está hecho con chocolate amargo, frutos rojos y una reducción de vino Malbec.
“Durante el proceso hemos tenido diversos problemas, pero el principal es que no tenemos una planta productiva para trabajar, a pesar de que hay un proyecto para crearla desde el 2023. Entonces debemos utilizar el laboratorio de Química, un gran inconveniente ya que nuestros tiempos son más limitados”, dijo Facundo Pajón, profesor y coordinador de la materia.
Además de los inconvenientes que existen en nuestro país por la variación de los precios de los insumos, los estudiantes sufrieron el no tener un lugar que se denomina PUPA (Pequeña Unidad Productora de Alimentos), lo que no le permite a la escuela avanzar con el patentamiento de la marca.
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“Tenemos el espacio físico, pero hay que adecuar el piso, las escaleras, los azulejos, las mesas, el cielo raso, las instalaciones básicas de gas, electricidad y desagües”, explicaron.
El proyecto del alfajor es propiedad de la institución educativa, y ahora su evolución depende de ella y de las camadas de estudiantes que se comprometan con mejorarlo.
Un motivo de orgullo para González Catán
“Ahora estamos en el proceso del ‘pasaje de posta’ del alfajor para los nuevos estudiantes”, señaló Calbo. Y agregó que “nuestro objetivo es que logre ser autosustentable y nos genere ingresos para financiar los proyectos de la escuela”.
La producción se realizó en el laboratorio de Química de la escuela.
En tanto, Santiago y Agustina, egresados de la Técnica Nro 14, destacaron que “los sabores los pensamos para no caer en el clásico dulce de leche y probar nuevas opciones”. Y sin dudas eso terminó siendo también un diferencial importante.
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Por su parte, Pajón destacó que el “Matancero” no es únicamente un proyecto estudiantil, ni un simple emprendimiento gastronómico. Desde su óptica, se trata de algo mucho más importante, y que no se reduce a una buena calificación escolar.
“Este alfajor es la muestra de que en La Matanza, a pesar de lo que la gente dice, suceden cosas buenas. Los matanceros somos capaces de mucho más de lo que aparece en las noticias”, advirtió.
