La violencia extrema en el Conurbano bonaerense sumó un nuevo y trágico capítulo que conmociona a toda la fuerza policial y a los habitantes de la zona Oeste. Durante la noche de este lunes, un comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires fue acribillado a balazos en la localidad de González Catán, partido de La Matanza, luego de ser abordado por un grupo de delincuentes en lo que se investiga como un presunto intento de robo.
La víctima fatal de este violento episodio fue identificada oficialmente como Diego Ponce, de 46 años. Ponce se encontraba de franco de servicio al momento del ataque y cumplía funciones profesionales dentro de la estructura formativa de la fuerza, desempeñándose en la sede local de la Escuela de Policía Juan Vucetich.
De acuerdo con las primeras informaciones policiales y judiciales recopiladas en el lugar, el sangriento hecho se desencadenó pasadas las 20 en la intersección de las calles Apipé y Obligado, un sector residencial de González Catán. El jefe policial caminaba por la zona con el único objetivo de pasar a buscar a su pequeña hija por un instituto de inglés cercano, cuando fue interceptado sorpresivamente por al menos cuatro delincuentes que se desplazaban divididos en dos motocicletas.
La intersección de las calles Apipé y Obligado, en la localidad de González Catán, donde ocurrió el asalto mortal.
Por motivos que los investigadores intentan esclarecer mediante el análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas, se produjo una secuencia feroz en la que los asaltantes efectuaron múltiples detonaciones a quemarropa. Ponce recibió varios impactos de bala localizados en el abdomen y en la espalda.
González Catán: el dramático relato de los vecinos del comisario
El estruendo de los disparos rompió la calma del barrio y alertó de inmediato a los residentes de la cuadra, quienes en un principio no comprendían la magnitud de lo que estaba sucediendo en la calle. En declaraciones televisivas brindadas a la señal de noticias TN, Juan, un vecino directo de la víctima, relató con profunda angustia el minuto a minuto de la tragedia que le tocó presenciar.
«Nosotros estábamos adentro y pensamos que eran caños de escape de motos. Pero después escuchamos ‘auxilio, auxilio’ y cuando salimos lo vimos tirado, sangrando», contó Juan a TN.
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Ante la dramática situación, el hombre y su familia no dudaron en salir a la calle para intentar contener las heridas del efectivo baleado mientras yacía en la vereda. El testigo directo describió el estado de desesperación en el que se encontraba Ponce en sus últimos instantes de conciencia:
«Le pusimos un trapo porque tenía un disparo en el pecho. Él pedía ayuda, dijo ‘no me quiero morir’, no se quería morir», agregó. Debido a que los minutos pasaban y ni el patrullero del comando de patrullas local ni la ambulancia del servicio de emergencias hacían su aparición en la escena, los propios vecinos tomaron la determinación de subirlo a un vehículo particular para acelerar el traslado sanitario.
«Lo cargamos en la camioneta y les dije a mis yernos que lo llevaran urgente. No quisimos esperar porque no llegaba nadie. Habrá tardado dos minutos, pero aparentemente ya llegó muerto. Le habrán pegado en el corazón», lamentó el vecino con dolor.
El ataque en plena noche desató un intenso operativo de búsqueda de toda la Policía Bonaerense.
Ponce fue ingresado de urgencia a la Unidad de Pronta Atención (UPA) N.º 29 de González Catán. A pesar de los esfuerzos desesperados del personal médico de guardia y de las maniobras de reanimación cardiopulmonar que se le practicaron de inmediato, el efectivo policial ingresó al establecimiento médico sin signos vitales, confirmándose su fallecimiento a los pocos minutos.
La conmoción en el barrio es total no solo por la jerarquía de la víctima, sino por el aprecio que le tenían las familias de la cuadra. El propio Juan remarcó la calidad humana del policía asesinado y el vacío que deja en su entorno familiar: «Siempre venía a buscar a su nena. No se puede entender. Es una familia fantástica, hermosa. Desgraciadamente la destruyeron«.
Tras efectuar los disparos mortales, los cuatro asesinos se dieron a la fuga rápidamente a bordo de los rodados en los que habían llegado. Durante toda la madrugada, peritos de la Policía Científica y un fuerte contingente de efectivos de la Jefatura Departamental trabajaron exhaustivamente en la esquina de Apipé y Obligado con el propósito de recolectar vainas servidas, rastrear testimonios y buscar registros fílmicos que permitan trazar la ruta de escape de los homicidas.
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La causa penal quedó radicada en la Fiscalía especializada en Homicidios del Departamento Judicial de La Matanza, desde donde se coordinan los procedimientos para dar con los responsables.
Este crimen vuelve a poner el foco sobre la compleja realidad delictiva que atraviesan los diferentes barrios matanceros. De hecho, el asesinato del comisario Ponce ocurre a menos de dos semanas de otro hecho de alto impacto ocurrido en Virrey del Pino, donde un delincuente juvenil de 16 años resultó muerto tras recibir disparos mientras intentaba cometer un asalto bajo la modalidad de motochorro frente a un supermercado local.
