La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una propuesta de enmienda constitucional para reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales. El proyecto, que ahora deberá ser tratado por el Senado, recibió un amplio respaldo político y representa uno de los principales avances impulsados por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en materia laboral.
La iniciativa obtuvo apoyo de gran parte del arco parlamentario. Incluso de varios legisladores del Partido Liberal (PL), espacio liderado por el ex presidente Jair Bolsonaro y que inicialmente rechazaba la medida, terminaron votando a favor ante el escenario electoral previsto para octubre, cuando Brasil celebrará elecciones presidenciales y legislativas.
Luego de la votación, el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, defendió públicamente la reforma y sostuvo que el objetivo es garantizar “el derecho de vivir y no solamente sobrevivir”. Además, remarcó que la medida apunta a mejorar la salud y la calidad de vida de los trabajadores brasileños.
En ese sentido, Motta recordó que muchas transformaciones sociales históricas también enfrentaron resistencias en su momento. “La historia nos muestra que los avances civilizatorios siempre enfrentan resistencias. Fue así cuando se creó la cartilla de trabajo y cuando se abolió la esclavitud. Los contrarios decían que el país no lo soportaría, pero Brasil avanzó”, afirmó.
El texto aprobado fue consensuado entre Lula y el titular de la Cámara baja e incluye, además de la reducción de la carga horaria semanal, la eliminación progresiva del trabajo los sábados. Según el cronograma previsto, a los 60 días de promulgada la reforma la jornada máxima pasará a ser de 42 horas semanales con dos días de descanso, preferentemente uno de ellos en domingo.
La primera mujer trans electa diputada en Brasil propuso la reducción de la jornada laboral en tiempos de regresión de derechos. Erika Hilton: “ VIVA LA CLASE TRABAJADORA”pic.twitter.com/y72L7hEwQK
— Amaru Guerra (@amarurigel) May 28, 2026
Posteriormente, una vez transcurridos doce meses, la jornada quedará fijada definitivamente en 40 horas semanales. No obstante, la propuesta mantiene vigentes los acuerdos colectivos y contempla regímenes especiales para sectores considerados esenciales, como salud, seguridad, transporte y limpieza urbana.
En estos casos, las empresas y sindicatos podrán establecer escalas particulares siempre que se respete el límite de ocho horas diarias y dos jornadas de descanso semanales.
Además, el proyecto prevé la creación de una ley complementaria que establecerá condiciones especiales para microemprendedores individuales, pequeñas empresas y microempresas, con el objetivo de evitar impactos negativos sobre el empleo formal.
Al tratarse de una reforma constitucional, la propuesta deberá ser aprobada por una mayoría calificada en el Senado y superar dos instancias de votación antes de convertirse en ley.
El avance de esta iniciativa coincide con la estrategia política de Lula, quien incluyó la reducción de la jornada laboral como uno de los ejes principales de su programa de gobierno de cara a las próximas elecciones, en las que buscará alcanzar un cuarto mandato presidencial.
Sin embargo, la reforma también despertó cuestionamientos de algunos sectores empresariales. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) advirtió que la reducción horaria podría elevar hasta un 7% anual los costos laborales formales y afectar la competitividad de las empresas.
El informe elaborado con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los trabajadores brasileños cumplen actualmente un promedio de 38,9 horas semanales y el país registra una productividad de 21,2 dólares por hora trabajada, ubicándose en el puesto 94 a nivel mundial.
Brasil: Diputados aprobó la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas
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