Una pasajera pidió un auto de aplicación para viajar desde Martínez hasta Nordelta y se llevó una sorpresa apenas subió. Al volante estaba Esteban “Bam Bam” Morais, el recordado ganador de Gran Hermano 2007. La mujer lo reconoció, grabó parte del trayecto y convirtió una jornada laboral habitual del exmediático en un video que rápidamente empezó a circular por las redes sociales.
La escena permitió conocer el presente de Morais, que actualmente vive en San Miguel y trabaja como conductor de una aplicación realizando viajes por distintos puntos del Conurbano, especialmente por zona norte. Además, retomó de manera paralela su actividad como trader, aunque hoy lo hace principalmente desde el teléfono.
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Para quien lo reconoció durante aquel recorrido, la coincidencia resultó todavía más llamativa porque había solicitado el vehículo de manera completamente aleatoria. Morais había llegado desde San Miguel para tomar un viaje que comenzaba en Martínez y terminaba en Nordelta, uno de los recorridos que realiza actualmente mientras trabaja con el auto.
El cambio de vida tiene detrás un episodio ocurrido apenas unos meses antes. El 13 de febrero, un incendio por el recambio de un poste de luz en su cuadra destruyó parte de su casa de zona norte y alcanzó especialmente el ambiente que utilizaba como oficina. Allí tenía su computadora, una herramienta central para trabajar con mercados financieros. El ex ganador de GH también aseguró que sufrió importantes pérdidas económicas y materiales.
“Me quemaron todo, hasta los ahorros. Lo único que me quedó fue la plata que tenía en la billetera y nada, dos puchos en la cuenta del banco en pesos para el día a día”, relató Morais.
Del ganador de Gran Hermano a manejar por San Miguel y zona norte
Morais había alcanzado la popularidad nacional casi dos décadas atrás, cuando se convirtió en el ganador de Gran Hermano 2007. Después del reality pasó por distintos trabajos vinculados con televisión y espectáculos y más adelante se volcó a emprendimientos gastronómicos, inmobiliarios y financieros.
El incendio, sin embargo, obligó a reorganizar esa vida. Según contó a Clarín, el golpe emocional posterior al siniestro también le dificultó continuar trabajando como trader, por lo que empezó a buscar otra manera de generar ingresos.
La selfie que se sacó la pasajera con Bam Bam al finalizar el viaje
“Arranqué a manejar para poder llevarle la comida a mi hija”, explicó.
Los primeros viajes no fueron sencillos desde el punto de vista personal. Después de haber sido una figura muy conocida de la televisión, Morais admitió que intentaba evitar que los pasajeros lo reconocieran. Se cortó el pelo, se dejó crecer la barba y utilizaba gorra, anteojos y capucha cuando salía con el auto.
“Al principio tenía vergüenza”, reconoció. Con el tiempo, esa sensación cambió y comenzó a tomar el trabajo de otra manera. Ahora asegura que no intenta esconderse y considera que conducir para una aplicación es un empleo como cualquier otro.
El incendio que cambió sus prioridades
El episodio de febrero ocurrió cuando Morais estaba en su casa junto a su hija. Según su relato, una intervención sobre la red eléctrica en la zona provocó una sobretensión que terminó generando el incendio. Padre e hija habían salido momentos antes y resultaron ilesos.
Bam Bam Morais el día en que ganó Gran Hermano.
El fuego destruyó el espacio que utilizaba para trabajar, mientras el humo y el hollín afectaron buena parte del resto de la vivienda. Morais inició posteriormente un reclamo judicial contra la empresa proveedora de energía y sostiene que todavía espera una resolución económica por los daños.
También recibió una posibilidad para volver a trabajar en televisión en Chile, pero decidió rechazarla porque implicaba alejarse de su hija durante una etapa de su crecimiento que no quería perderse.
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«No entra en mis opciones irme y perderme esta etapa de mi hija, que es tan hermosa. El otro día vino y me dijo: ‘Papá, sos del mundo el mejor’, queriendo decir ‘Sos el mejor del mundo’. Chau, ahí nomás me largué a llorar a moco tendido”, manifestó, conmovido. Esa decisión terminó empujándolo a buscar alternativas más cerca de su casa y de su vida cotidiana en San Miguel.
