La rutina de Jésica Belletti en Berazategui parecía inamovible: era docente, tenía un trabajo estable y un ingreso asegurado. Sin embargo, el desgaste emocional de trabajar en zonas complicadas y una serie de señales del destino le hizo entender que su ciclo en la ciudad había terminado definitivamente.
Fue a sus 29 años, y tras una década frente al aula, cuando decidió dejar atrás el Conurbano. “Trabajaba en escuelas ubicadas en zonas vulnerables, donde la violencia y las carencias eran parte del día a día. Había situaciones con los chicos que emocionalmente no podía sostener”, admitió.
Ese desgaste fue el que la llevó a un replanteo profundo, que coincidió con una licencia médica porque se había quebrado un dedo.
El comienzo de su vida fuera de Berazategui
Junto a quien era su pareja en aquel entonces, compró una casa rodante y emprendió un viaje por el país, desde Ushuaia a La Quiaca, buscando un nuevo sentido para su vida. Fue así como llegaron al Valle de Traslasierra, en Córdoba, un lugar que la cautivó de inmediato por su ritmo pausado y su conexión con la tierra.
«Yo quería conectar más con la naturaleza», dijo.
“Elegimos instalarnos en Los Honillos porque nos llamó poderosamente la atención. La conexión fue inmediata. Yo quería conectar más con la naturaleza, con la tierra, con sembrar, con lograr otro ritmo de vida y este pueblo me permitió hacer todo eso”, explicó acerca de la decisión que tomó hace cinco años.
Allí también descubrió la bioconstrucción a través de videos de referentes del área, lo que le permitió visualizar un futuro de mayor autonomía. Sin grandes recursos económicos pero con mucha dedicación, comenzó a proyectar lo que sería su refugio en medio del monte cordobés, aprendiendo técnicas naturales mientras habitaba la zona.
“Lo vi factible. No sólo desde lo económico, sino también desde lo humano: involucrarme directamente en el proceso, aprender haciendo y habitar un espacio creado por mí misma”, resumió en una entrevista con Infobae, quien hoy tiene 42 años.
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Su casa es de 30 metros cuadrados y forma de hexágono. Solo los cimientos tienen cemento. El resto es completamente artesanal, y se construyó con adobe, paja y madera. “La cerré con quincha, la revoqué por dentro y me metí a vivir”, dijo.
El proceso demandó meses de esfuerzo físico constante. Y durante ese tiempo Jésica vivió sin servicios básicos, iluminándose con faroles solares y buscando agua en arroyos cercanos, una experiencia que fortaleció su vínculo con el entorno. Hoy, su casa cuenta con paneles solares y un sistema de agua conectado directamente a una vertiente natural.
En su casa sustentable también fue madre
Uno de los detalles más personales de la vivienda es su techo vivo, compuesto por tierra, piedras y diversas especies de plantas suculentas que ella misma plantó. Este diseño permite una regulación térmica natural, manteniendo el interior fresco en verano y cálido durante los inviernos serranos, integrando la estructura al paisaje del valle de forma orgánica.
La vivienda tiene un techo vivo, compuesto por tierra, piedras y plantas suculentas.
En diciembre de 2023, la casa fue testigo de otro hito fundamental en su vida: el nacimiento de su hijo, Kunturi. “Fue una experiencia muy poderosa. El parto fue en mi casa, acompañado por parteras”, recordó.
Y agregó: “Yo venía estudiando, había empezado una formación de partería, de guardianas de la vida, y en medio del curso me entero que estaba embarazada”, explicó sobre “esa señal” que tuvo para poner en práctica todos esos conocimientos que había adquirido.
Avellaneda: la historia de La Perla, la icónica heladería de casi un siglo que es furor con sus helados en sándwichActualmente, su sustento económico proviene justamente de lo que aprendió durante la edificación de su vivienda: integra un equipo que se dedica profesionalmente a la bioconstrucción, acompañando a otras personas en el camino de crear hábitats respetuosos con el medio ambiente, transformando su oficio en una herramienta de cambio colectivo.
A pesar de que su relación de pareja terminó, Jésica continúa trabajando junto al padre de su hijo en proyectos constructivos y en la ampliación de su propio hogar. Por eso compartió su cuenta de Instagram para quienes quieran colaborar a cumplir su sueño.
