Central sumó una victoria clave, que lo lleva a la serie final del torneo Apertura y ganó tranquilidad para definir su rumbo en la Libertadores. El gol inicial de Copetti presagiaba un triunfo más abultado pero nada de eso pasó, tuvo grandes errores defensivos y aguantó para llevarse los tres puntos.
Fue una de las peores presentaciones del auriazul en la temporada, de mitad de cancha hacia adelante el equipo siempre responde, más por la apuesta individual que por la elaboración colectiva. Pero en el bloque defensivo, Central hizo casi todo mal y no tuvo que lamentar un mal resultado, sólo porque el rival ya juega como un equipo de ascenso.
El tanto madrugador parecía que le iba a permitir al auriazul llevarse una victoria cómoda, pero con el correr de los minutos tras esas jugadas de alto riesgo que armaba el elenco de Almirón, principalmente por la izquierda del ataque, el local se reacomodó y empezó a pelear la tenencia de pelota y buscó el arco rival con asiduidad.
Central desnudó todos los errores juntos, porque perdía la pelota en la zona media o por los costados, y el local con dos pases justos, dejaba a Ferreira con chance de gol, por suerte para los rosarinos el nueve cordobés es muy limitado.
En el complemento fue peor, Central parecía dosificar las cargas físicas, pensando en el partido del martes en Venezuela por la Libertadores, y Estudiantes lo desbordaba por todos lados.
El gol de Julián Fernández fue un bálsamo para el momento Canalla, con un pase/asistencia de Di María notable (Fideo va entrando con ritmo futbolístico, de a poco) y ese 2-0 parecía que liquidaba el pleito.
Sin embargo, Estudiantes que había tenido un tiro en el palo, descontó con el tiro libre de Valiente y todo fue duda. El Canalla se mostraba vulnerable y sufría en cada ataque rival.
Pero las rojas que se ganaron merecidamente Antonini, por un patadón a Di María y luego, Maffini por un golpe artero a Véliz, le dieron al Canalla el oxígeno suficiente para llegar al final del juego con la victoria.
Párrafo aparte, para el mal arbitraje de Herrera, que permitió la violencia en exceso.
Central es un equipo cuando ataca, porque la jerarquía individual es muy notoria, pero si no convierte se le complica transitar el juego con tranquilidad, porque defensivamente da muchas ventajas, está mal parado cuando retrocede y los defensores están cada vez más endebles.
El Canalla cumplió con el objetivo pero las dudas continúan
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