Gremios de Rosario expresaron su rechazo a la decisión del Gobierno nacional de avanzar con la revisión de unos 150 convenios colectivos de trabajo, una iniciativa que encendió las alarmas en el movimiento sindical. Mientras la administración de Javier Milei sostiene que busca adaptar los acuerdos laborales a las nuevas dinámicas productivas, referentes sindicales advirtieron que la medida podría derivar en una mayor flexibilización laboral, una pérdida de derechos adquiridos y un debilitamiento de la negociación colectiva.
La polémica se instaló luego de que trascendiera que la Secretaría de Trabajo convocará en los próximos días a sindicatos y cámaras empresarias para analizar modificaciones en convenios vigentes, en línea con los cambios impulsados por la reforma laboral promovida por el Gobierno nacional.
Frente a este escenario, la Confederación General del Trabajo (CGT) ya expresó su rechazo al diagnóstico oficial que considera a los convenios colectivos como herramientas obsoletas y planteó que continúan siendo un instrumento central para la protección de los trabajadores.
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En Rosario, las críticas también se hicieron escuchar. Uno de los primeros en pronunciarse fue Alberto Botto, quien aseguró que la preocupación excede al ámbito sindical. «Esto tiene que preocupar a toda la sociedad porque el recorte de derechos no genera empleo. Lo que crea trabajo es un modelo económico que promueva la actividad», sostuvo el titular de Luz y Fuerza Rosario.
Además, Botto cuestionó la idea de que una mayor flexibilización laboral impulse la contratación de trabajadores. En ese sentido, afirmó que las medidas propuestas podrían traducirse en salarios más bajos, menor poder adquisitivo y una reducción de los ingresos que sostienen el consumo interno.
Por su parte, Marcelo Andrada consideró que la iniciativa beneficia principalmente a sectores empresariales que buscan evitar negociaciones paritarias. «Esta medida va en contra del movimiento obrero y responde a una visión equivocada sobre cómo resolver los problemas del empleo», señaló.
Asimismo, el dirigente manifestó su respaldo a la CGT y reclamó una mayor intervención de los sectores políticos opositores para cuestionar las reformas impulsadas por el Ejecutivo nacional.
En la misma línea se expresó Antonio Ratner, quien sostuvo que la propuesta apunta a fragmentar las condiciones laborales. «Lo que se busca es la destrucción del movimiento obrero. Si los convenios pasan a negociarse por empresa, habrá trabajadores de primera, segunda y tercera categoría según la región o el sector donde se desempeñen«, advirtió.
Además, Ratner aprovechó para insistir en la necesidad de avanzar hacia un convenio colectivo nacional para los trabajadores municipales, una demanda que el sector sostiene desde hace años.
A su turno, Martín Lucero remarcó que cualquier modificación en los convenios colectivos debe surgir de un acuerdo entre trabajadores y empleadores, sin interferencias externas. «Como movimiento obrero rechazamos esta iniciativa. Los convenios colectivos tienen que ser el resultado de la voluntad de las partes y no de una imposición impulsada por un gobierno que promueve la flexibilización laboral», afirmó.
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Asimismo, Lucero cuestionó las garantías existentes para que las negociaciones se desarrollen en un marco de autonomía sindical y advirtió sobre el riesgo de que se impulsen escalas salariales más bajas o una reducción de derechos laborales.
Por otro lado, Claudio García planteó que el debate de fondo pasa por definir si la reforma laboral apunta a modernizar las relaciones laborales o a eliminar conquistas históricas. «Desde el Gobierno y algunos sectores empresariales se argumenta que el sistema laboral argentino quedó desactualizado. Sin embargo, los sindicatos entendemos que estas medidas atacan el corazón del modelo sindical argentino y buscan debilitar a los trabajadores», sostuvo.
Según García, detrás de la discusión sobre los convenios colectivos existe una intención de reducir el poder de negociación de las organizaciones gremiales y fragmentar la representación de los empleados frente a los empleadores.
En tanto, Sergio Ricupero aseguró que los cambios propuestos profundizan una tendencia de pérdida de derechos laborales. «Ya la reforma laboral implica una quita de derechos. La eliminación de la ultraactividad de los convenios y la prioridad de los acuerdos por empresa buscan debilitar la representación sindical«, afirmó.
Además, el dirigente sostuvo que las flexibilizaciones implementadas hasta el momento no lograron generar más empleo y advirtió sobre el crecimiento del trabajo no registrado en distintos sectores de la economía.
Mientras el Gobierno nacional avanza con su plan de revisión de convenios colectivos, los gremios rosarinos cerraron filas en defensa de los actuales mecanismos de negociación y anticiparon que resistirán cualquier intento de modificar derechos laborales considerados fundamentales para los trabajadores.
Fuerte rechazo sindical a la revisión de convenios colectivos que «busca destruir al movimiento obrero»
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